Comienza a aflorar el capital guardado en la hucha, ahora en
2015 y después del estallido de la burbuja inmobiliaria con una bajada de los precios del entorno del 35%, los
inversores se sienten atraídos por la posibilidad de volver a invertir en
ladrillo.
El objeto de esta publicación es el de asesorar a aquellas
personas que decidan realizar este tipo de inversiones, a los propietarios de
las viviendas en cuestión y a los futuros compradores.
El inversor quiere un buen precio de compra y el vendedor de
venta, lógico es que el que compre e invierta tenga un beneficio, va intrínseco
a su riesgo, aunque también es lógico que el que venda no mal venda y que el usuario final de inmueble lo adquiera con
todas sus garantías.
La clave está en que exista una ética profesional y personal. Cuando
se saca un piso a la venta para un comprador y usuario final, es preciso que el
inmueble cumpla con unas garantías y satisfaga los requisitos que el comprador
busca en un inmueble.
Actualmente los inmuebles más buscados por el usuario final son
aquellos reformados y listos para su uso, y es ahí donde surge la oportunidad
para los inversores que observan como los propietarios particulares no se
deciden a realizar la tan demandada reforma que el usuario final que tampoco
quiere realizar.
Bajo mi punto de vista lo que se precisa es asesoramiento
profesional, que llegue a todos y aporte información, con trasparencia y
claridad, sin tapujos ni complicaciones y que evite la entrada en este mercado de
especuladores dispuestos a dar una capa
de maquillaje a un inmueble y venderlo por bueno, creando así, lo que yo mismo
he denominado como La burbuja de la reforma inmobiliaria que terminará por
empobrecer más a la población al endeudarse de nuevo en inmuebles
sobre valorados.
Así pues, con el objeto de aportar un poco de luz para aquellos
inexpertos en la materia, a continuación planteare unos interrogantes que ayuden
a ver con mayor claridad la valoración y reforma de un inmueble de segunda mano centrándome
exclusivamente en los aspectos constructivos.
El edificio:
·
¿Dispone del Informe de evaluación del edificio? IEE
·
¿En qué estado se encuentra la edificación?
·
¿Qué deficiencias tiene?
·
¿Qué gastos futuros puede generar?
·
¿Es un edificio accesible?
La vivienda:
·
¿En que estado se encuentran sus instalaciones?
·
¿Las instalaciones se han renovado total o parcialmente?
·
¿Cuál es la calificación energética del inmueble?
·
¿Cuál es el coste de reparar sus deficiencias?
·
¿Cuál sería el precio de una reforma integral y de calidad?
·
¿Qué opciones de distribución se pueden plantear?
Como conclusión final y partiendo de que yo soy Ingeniero de
Edificación especializado en Rehabilitación y reforma, os ánimo a que ante
cualquier duda que os surja, consultéis a un experto, de esta forma cualquier
operación con un inmueble será clara y trasparente, dejando a un lado las
especulaciones en un bien tan básico e imprescindible como lo es una vivienda.